Era de madrugada,
recuerdo el pesar de aquella espera tan agobiante, el miedo llegaba a las
entrañas como estrujando el poquito entusiasmo que quedaba.
El café parecía
estar más amargo que el de costumbre. En ese momento no tenía ninguna certeza,
salvo que pendía entre tus manos.
¡Y hay que ver el vértigo que da!
Igual que
saltar en Benji. Entonces cuando parecieras llegar al suelo y estamparte de cara
en el, la cuerda tira y tá que alivio
¡¡La cuerda ha tirado y en el momento
menos esperado!!
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