miércoles, 20 de marzo de 2013


Difuminabas sin cuidado… aquel sentimiento tan fuerte.
Casi lo borrabas, con el dedo lastimero e incansable.
Reías. Mientras yo miraba el suelo…
Miraba el suelo enajenada con un dolor descomunal.

Parecías una Hiena, burlesca, atolondrada
Y con las neuronas desparramadas.

Me preguntaba… ¡Y aún!
Si acaso en aquella cavidad, donde tiene espacio un órgano esencial…
Tú, ¿Tienes quizás ese órgano que te ayuda a pensar?

No hay comentarios:

Publicar un comentario