lunes, 5 de diciembre de 2016

Jamás me ataco la desesperación de un insomnio prolongado y desgarrador, por lo menos, no hasta que las carreras nocturnas acabaron, y entonces, no solo el peso de mi cuerpo cargaba en mi espalda atrofiada, sino también el peso de todas esas noches que me recordaban que muy dentro a pesar de la luz del sol, me estremecía una oscuridad que no sabía manejar.

 No es secreto que por la noche, fragilidad y la oscuridad se intensifican más.
Me pierdo constantemente en las sombras inteligibles del manto negro, sin poder distinguir entre ellas diferencia alguna, y sin embargo, pese a tanta oscuridad percibo el ardiente de deseo de explotar, de estallar en miles de partículas lumínicas que no dejen a nadie exento de este padecer; oscuro, tenebroso, y a la vez pasional y lleno de vida.

 Sufrir, deshidratar, desgarrar, gritar, y morir, para luego volver a la vida, llena de ganas de volver a desfallecer, pero sabiendo que sentir siempre fue la razón, que volver siempre fue la opción.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Usted, la alegría.

No te sale jugar a las escondidas. Eres pésima camuflándote: no existió la más mínima posibilidad de que no te viese. No pudiste ser un fantasma. Porque estabas ahí, como ocultándote, como si esa vez - y todas las veces que vendrían- no pudiera yo darme cuenta de ti. Pero no escapaste. No te hiciste la invisible. Y desde esa primera cara de quien se pierde en el techo sin poder concentrarse, desde esa primera mueca de falta de sueño, usted no dejó de ser la única a la que podía yo mirar. Usted dejó al mundo entre paréntesis: (otras caras) (otras voces) (otros días, sólo el miércoles) (otros nombres... otro instante más que esas horas). Insisto, no sabes ser una más. no sirves para pasar por la vida sin que te vean quienes saben ver. No sacas nada con intentarlo, tal como te vi, te verán. Y les dejarás la vida en supenso durante un momento -breve, quizás- que dure tu estar ahí tu sonreír ahí. Tu loca, desordenada y adictiva presencia. Caótica, inquieta y viva. Como si fueses, tú misma, la alegría. Mi alegría.
Por Miguel Fauré
Salí de casa, el viento estremecía con sus desaforados soplos sobre mis ideas…
el peso nunca fue la razón, si no mi extraña manía de pensar demasiado. 
La bicicleta me había aburrido con su monótono pedalear, 
lo entretenido de correr, supongo... es cuando llega el punto en que las piernas parecen no dar más, y ahí estás, entre simplemente dejar de correr, o dejarte vencer porque crees que no puedes más.


De pronto me sorprendo, corriendo rápido y me superan las ganas de escapar, sepas que cuando no te tengo, siento que la única manera de no desmoronarme es mantenerme en movimiento, pero escapar da miedo, porque perdiéndote, me pierdo. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

"Toda en florecimiento, con el cerebro nunca en paz,
con las orejas que cazan algo que pueda 
servirte para ser feliz"
(D'avenia) 


"A veces tengo miedo de mi corazón
de su hambre constante de lo que sea que quiera.
La forma en que se detiene y comienza" 
(Edgar Allan Poe)

lunes, 21 de abril de 2014

Últimamente me he vuelto sin saber explicar, un ciclón, 
por que son vientos intensos, porque causan grandes tormentas, 
una corriente constante y no solamente atmosférica.
Porque al igual que los ciclones no paso desapercibida, porque siento que hay un pequeño desajuste en ser mujer, esa especie de extrema sensibilidad que hace que nada quede al margen.

Las preguntas están a flor de piel y por cielo cubierto y baja presión
rompo a llorar, pero no de pena, quizás alegría de sentirme viva.
quizás frustración de no controlar la vida a gusto.




miércoles, 16 de abril de 2014


Verá mi pequeña Amélie usted no tienes huesos de cristal. 
Podrá soportar los golpes de la vida. 
Si usted deja pasar esta oportunidad con el tiempo su corazón 
de irá volviendo seco y frágil como mi esqueleto. 
¿A qué espera?
Ande, vaya a por el

lunes, 14 de abril de 2014

 Pirtura de Michael Carson <3


Lo que me escandaliza no es la desnudez del cuerpo en su máximo esplendor,
sino, el uso que le puede dar quien desconoce o da por obvio la perfección y belleza que este tiene.