A veces pienso que tengo el infortunio de sentir demasiado.
La desgracia de que las cosas me toquen hasta el fondo, de permitirle a una pequeña y vaga idea, entretejer hilos
hasta terminar hecha un lío.
Caigo en la cuenta de esa cobardía heredada, de ese problema
Con la vertiginosidad ante cualquier movimiento en la vida.
Desde lejos te miro y no entiendo
¿Por qué tú?,
¿Por qué yo?,
¿Por qué ahora?
Cuando creía tener todo en orden
Todo en su lugar.
Llegas, con mis ideas
a revolucionar el orden, la templanza de mi vida.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario